Los recientes eventos sísmicos en Venezuela han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de sectores sociales que a menudo quedan fuera del radar oficial. Más allá de los daños materiales, estas «víctimas invisibles» enfrentan una precaria situación habitacional y la falta de recursos para la reconstrucción en un contexto económico crítico. El impacto psicológico y la limitada respuesta estatal agravan una crisis humanitaria ya compleja, evidenciando las carencias en materia de prevención sísmica. Este escenario resalta la necesidad urgente de políticas integrales para proteger a las comunidades más expuestas ante desastres naturales.
